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lunes, 3 de octubre de 2011

Manual del Guerrero de la Luz de Paulo Coelho

Ocio Urbano
Adalberto Torres
3 de octubre de 2011

Manual del Guerrero de la Luz de Paulo Coelho

Nunca terminé de leer aquél libro que me había propuesto devorar varios veranos atrás, en cambio, tomé de la estantería un texto que me habían regalado dos años antes y que nunca lo había abierto. Sin saberlo, este libro cambiaría mi vida para siempre.

Pasaba por un momento difícil de mi vida; me encontraba solo, desempleado y con grandes dudas sobre mi capacidad para lograr algo en la vida. Sufría depresión, el comer pasó de ser una necesidad a una opción, la vida no me sonreía y yo no le sonreía a la vida: si mi mundo de ese entonces fuera una fotografía sin duda sería a blanco y negro.

Con tanto sentimiento negativo acumulado, me era difícil relacionarme con los demás, comencé a salir cada vez menos, me alejé de todo y de todos y busqué refugio donde los corazones lastimados lo buscan; el rencor. Mi vida era un triste recuerdo de lo que alguna vez fui.

Así destruí poco a poco lo que me rodeaba, toda aquella persona que me amara sería lastimada por mis acciones y lo que tocara sería consumido por la tragedia a tal punto que llegué a tocar fondo. Una vez ahí abajo, no tuve otra opción que mirar hacia arriba.

Fue cuando me topé con este maravilloso libro, el cual llegó a mis manos como regalo del destino en una situación excepcional y que reencontré en el justo momento. Lo abrí y leí su contraportada: “Todo guerrero de la luz ya tuvo alguna vez miedo de entrar en combate. Todo guerrero de la luz ya traicionó y mintió en el pasado. Todo guerrero de la luz ya recorrió un camino que no le pertenecía. Todo guerrero de la luz ya sufrió por cosas sin importancia. Todo guerrero de la luz ya creyó que no era un guerrero de la luz. Todo guerrero de la luz ya falló en sus obligaciones espirituales. Todo guerrero de la luz ya dijo sí cuando quería decir no. Todo guerrero de la luz ya hirió a alguien a quien amaba. Por eso es guerrero de la luz; porque pasó por todo eso y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era”.

Terminé de leer y sentí cómo temblaba mi cuerpo, por dentro se encendía una hoguera de sentimientos que iban y venían a mi mente, sentí que el corazón aceleraba su latir y tallé mis ojos para no dejar escapar las lágrimas que habían comenzado a aparecer. Abrí el libro desde el inicio y comencé a leer.

Cada página que pasaba hablaba de cómo cada quien debe enfrentar sus batallas con amor y desprendimiento, sobre cómo al final de la jornada debemos agradecer al universo las experiencias vividas y honrar a los que nos rodean, y a saber reconocer las señales que el camino nos muestra para así conseguir nuestra Leyenda Personal.

Terminé de leer el libro en tres días y cuando llegué al final me sentí aliviado, súbitamente la sonrisa volvió a mi rostro, las ganas de vivir resurgieron y mi corazón se sentía sanado, perdonado por la única persona que debía disculparse: Yo.

Desde ese día, hace cinco años, he vivido haciendo caso a las señales que el camino me enseña, agradeciendo lo malo y lo bueno que me sucede porque sé que es parte fundamental de mi Leyenda Personal, vivo como sólo un Guerrero de la luz puede hacerlo; siendo libre para escoger lo que deseo; llevando a cabo mis decisiones con coraje, desprendimiento y, a veces, con una cierta dosis de locura…

Tintero ajeno

“Convierte tu muro en un peldaño”.
Rainer Maria Rilke.

Twitter @AdalbertoTorres

1 comentario:

  1. Ajales, chido por compartir esto, se agradece la honestidad con la que narras esa etapa de tu vida; así como lo primero que leíste en la contraportada del libro te atrapó, así fue el primer párrafo de tu nota para mí pues casi todos hemos pasado por un momento así y me identifiqué. Ya son muchas (muchísimas) las veces que directa o indirectamente se me ha recomendado leer ese libro; de todas ésta es la que más me ha llegado. Chido morro, saludos y gracias ; )

    Alex

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