Vistas de página en total

lunes, 2 de mayo de 2011

Futuro incierto

Ocio Urbano
Adalberto Torres González
2 de mayo de 2011


Futuro incierto

Camino por sus calles y me doy cuenta que no reconozco ninguna, trato de preguntar a quien veo pasar pero nadie escucha mi voz, todos caminan sin mirar a los demás, son entes que se concentran sólo en lo que deben recorrer. Detengo mi marcha, pienso, dudo, me aterro. Reanudo mi andar sólo para darme cuenta que la incertidumbre aumenta a cada paso, continúo lentamente.

Reconozco sonidos pero no veo de dónde provienen, disimulo una falsa sonrisa mientras enfrento ese laberinto con lo poco de valor que puedo en este momento usar, el temor se ha apoderado de mi, no puedo fingir ser un guerrero cuando lo que quiero es salir corriendo de este lugar. Aun así, permanezco avanzando.

A pasos temblorosos me doy cuenta que el camino no es tan complicado como lo imaginaba, que las calles, aunque desconocidas, todas tienen nombre y son identificables para quien deba recordarlas en algún momento. Me alivio.

Doy vuelta en una esquina y admiro un paisaje desconocido para mis ojos, es el más bello que he presenciado, el sólo hecho de poder mirarlo es un milagro. Recorro de reojo el lugar y distingo a más personas que al igual que yo, están disfrutando del mismo espectáculo, cada quien a su manera, desde su espacio, a su modo.

Ya no hay vuelta atrás, el sitio que dejé al comenzar mi caminata ha desaparecido, no porque no recuerde cómo llegar a él, sino porque mi corazón quiere seguir hacia delante. El temor que antes sentí se convierte ahora en una gran energía que me motiva a avanzar. Detengo mi marcha nuevamente. Reviso que mi fuerza esté renovada y emprendo nuevamente el viaje hacia lo desconocido.

Tomo lo bello del lugar, lo toco, lo saboreo, lo huelo, lo siento, lo escucho, lo vivo. Disfruto a cada momento de esta nueva experiencia. Me congratulo a mí mismo de haber emprendido tan maravilloso viaje, mientras amarro las agujetas de mis botas. No estoy cansado, puedo caminar por días, meses, años, aunque sé que el viaje no será eterno.

Percibo que en algún momento alguien realizó este mismo viaje, lo sé por las huellas en el camino que viajeros anteriores han hecho, dejo la mía como evidencia que alguna vez pasé por aquí; no es mejor, ni más grande que las demás huellas, sólo diferente. Repentinamente, abro los ojos y compruebo que todo ha sido un sueño y que aquella visión era sólo un imaginario en mi mente, un escenario ficticio que yo creé para darle vuelo a la imaginación y me pregunto si el camino de la vida es exactamente igual a recorrer un sueño, un lunes por la madrugada…

TINTERO AJENO

“El futuro no es un regalo, es una conquista”.

Robert Kennedy

No hay comentarios:

Publicar un comentario