Ocio Urbano
Adalberto Torres
26 de septiembre de 2011
Hipocresía pura
Al lugar donde trabajo acude frecuentemente una señora que vende fruta, suele llegar a la una de la tarde y retirarse treinta minutos después. Invariablemente se retira del lugar transcurrido un corto periodo de tiempo, habiendo vendido o no su producto. Al ver este patrón de conducta no puedo evitar analizar lo siguiente: ¿Por qué esta señora no llega más temprano a vender su producto, digamos a la hora del desayuno? ¡Vendería más!, ¿por qué no se queda más tiempo ofreciendo su producto? ¡Vendería más!, ¿por qué no va de oficina en oficina promocionando lo que ofrece, en lugar de esperar en un rincón apartado? Insisto, ¡vendería más!
No acabo de formularme la última pregunta cuando me surgen la respuesta casi de inmediato a manera de interrogantes hacia mi persona: ¿Por qué no haces más ejercicio?, ¿por qué no dejas de fumar?, ¿por qué no empiezas ese proyecto que traes en mente desde hace meses?, ¿por qué no persigues ese sueño que no te deja dormir?, ¿Por qué no esto?, ¿por qué no lo otro?
Con alegría me doy cuenta que cada ser humano tiene su propia capacidad y voluntad de hacer las cosas, aunado a esto, como personas no podemos saber la leyenda personal de los que nos rodean, lo que nos impide emitir algún juicio sobre sus actos. Me queda claro que cada quien realizamos nuestras tareas a un distinto ritmo y no al que nos marcan los demás; aprendemos diferente, actuamos diferente y vivimos diferente.
Así, concluyo que la señora debe continuar vendiendo sus frutos como ella decida que es la mejor opción, mientras, yo seguiré dándome excusas para no hacer ejercicio, para no dejar de fumar, para no perseguir, aún, ese sueño…
Tintero ajeno
“¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.
(Lucas 6:39-42)
Twitter @AdalbertoTorres
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