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martes, 21 de junio de 2011

Citas

El café como el amor son delicias que deben beberse a sorbos pequeños para disfrutarse completamente.
Adalberto Torres.

lunes, 20 de junio de 2011

ATM

Ocio Urbano
Adalberto Torres González
20 de junio de 2011


ATM

Eternamente positivo, de semblante serio y caminar pausado, pasea por las calles de su querido Tecomán siempre vistiendo camisa a cuadros fajada, pantalones de gabardina marca Wrangler o Levi´s y botines al color del cinturón. Chaparrito de gran corazón con una tremenda pasión por su profesión y un exagerado sentido de la responsabilidad y honradez, por más de 40 años ha sido el dentista de confianza de miles de tecomenses que radicados o no en ese municipio, lo visitan frecuentemente para que puedan presumir una impecable sonrisa. Fue el primer dentista titulado que se estableció en el municipio limonero y es fundador del primer colegio de Dentistas en el Estado. Chilango por error y tecomense por amor, desde pequeño supo lo que era trabajar su padre tenía una granja donde conoció el valor del hacer bien las cosas. Fue gracias a su carisma que los lugareños lo adoptaron como uno de los suyos. Padre de cuatro, supo darles a cada uno el amor, el cariño y la atención que requerían, la educación necesaria para enfrentar el mundo y las enseñanzas precisas para vivir una vida plena.
Siempre mesurado y correcto en su hablar, comenzó a crear lazos de amistad que hoy son indestructibles. De bigote recortado y manos que hasta el cirujano más talentoso del mundo envidiaría, es un ejemplo y referente de lo que es ser una persona íntegra. Hombre de sonrisa de Mona Lisa, enigmática, a veces fría, a veces escasa, tiene el corazón más grande que he conocido, con él, ha superado las pruebas más difíciles que la vida le ha planteado. Amante de la música, pintor y todólogo, refresca su día con un vaso de ron con coca o una copa de vino tinto. Ex fumador por convicción y enamorado de la vida, este ser humano sabe llevar el nombre de su padre muy en alto. Orgulloso de sus orígenes, siempre tiene una interesante historia qué contar, un chiste qué decir o un consejo qué ofrecer. Devorador de libros y de instructivos, conoce poco o mucho de cualquier tema. Coleccionista de antigüedades y recuerdos familiares, expresa el amor por sus hijos de maneras distintas a las establecidas, le cuesta trabajo demostrarlo pero te hace sentir ese cariño. Paciente como pocos y analítico exagerado, es un hombre que a la vida le ha sonreído, la ha abrazado, le ha dado una palmadita en la espalda y susurrado al oído: “Aun no es mi tiempo, tengo mucho por qué vivir”. Gran guerrero que aunque a veces flaquea, nunca se rendirá. Con entereza de acero, corazón de león y la sencillez de un niño, sonríe por la vida agradeciendo un nuevo sol, un nuevo día, un nuevo ron con coca o un nuevo vino tinto…

Te amo papá, muchas gracias por hacer de mí un hombre como tú. Te admira tu hijo.

TINTERO AJENO

“Cuando se cansen tus pasos yo quiero ser quien los cuide, 
mientras tanto dame el brazo y vamos a ver qué vas a decirme”.
 
Extracto de la canción Cuando yo quería ser grande, de Manuel Monterrosas.

Twitter: @AdalbertoTorres



lunes, 13 de junio de 2011

Los cuatro elementos

Ocio Urbano
Adalberto Torres
13 de junio de 2011


Los cuatro elementos

Me gusta ser aire y volar en tu mente, me gusta soplar fuerte cuando la marea y acariciar delicadamente cuando la mujer, me gusta ser aire y escapar de los problemas y fingir que soy libre para explorar tu sensualidad, me gusta ir y venir para llevarte y traerte sin pasaportes ni fronteras, sin horarios ni reservas, simplemente ser aire y huir junto contigo. Me gusta ser agua y salpicar de amor a los que me rodean, me gusta mojar las vidas de los demás con un toque de fascinación y poesía, me gusta humedecer tus labios cuando los míos rozas, me gusta empapar tus caderas al bailar, me gusta ser agua y fluir sin complicaciones, sin barreras, sin obstáculos, simplemente ser agua y vivir mi vida como yo decida hacerlo. Me gusta ser agua para moldear mi camino como yo escoja; me gusta ser agua para nunca tener sed de ti. Me gusta ser fuego que calienta y enciende la pasión, pero que también da calor y reconforta, me gusta ser fuego y consumir montañas hechas de problemas y cocinar el alimento crudo de la realidad, me gusta ser fuego y calcinarte para que sepas que sé defenderme, me gusta ser fuego y extinguirme porque nada es eterno. Me gusta ser tierra para besar tus pies a cada paso, me gusta ser tierra para que descanses en mis brazos, me gusta ser tierra a pesar de la sequía, me gusta ser tierra cuando el rayo o la lluvia, me gusta ser tierra cuando el muerto, cuando la flor y cuando la noche, me gusta ser tierra aunque camines sobre mí toda una vida…

TINTERO AJENO

“¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir”.

Confucio.

martes, 7 de junio de 2011

Citas


Triste es la soledad cuando no es por decisión propia, sino impuesta por ajenos. 
Adalberto Torres

lunes, 6 de junio de 2011

La bolsa del periférico



Ocio Urbano
Adalberto Torres González
6 de junio de 2011

La bolsa del periférico

Me cuenta una persona que participó en la construcción del tercer anillo periférico una anécdota que a continuación les comparto.

Llevaban ya varias semanas de trabajo en la obra y se encontraban aplanando el terreno que sería asfaltado, la máquina que estaba haciendo el trabajo, al pasar por una sección cercana a la avenida Venustiano Carranza, desenterró lo que resultó ser una bolsa de mujer.

Más tardó la máquina en descubrir aquél accesorio femenino que los trabajadores ahí congregados en escudriñarla. Al parecer el contenido no era muy valioso (solamente contenía una credencial sin foto, un pintalabios y un sobre con papeles varios)

Ante tal situación, los trabajadores decidieron utilizar la bolsa como “arma oficial para dar sopapos”, y así, durante casi todo el día, los trabajadores se dieron vuelo, sopapeando a diestra y siniestra con ese artículo.

El encargado de la obra, la misma persona que me contó esta historia, al ver que lejos de atender sus labores, los trabajadores invertían valioso tiempo en darse de sopapos, intervino cual director de escuela a sus alumnos berrinchudos, les quitó el “arma” y la colgó en la rama de un árbol, mandando a cada uno de los “regañados” a terminar sus respectivas tareas.

Cuenta mi fuente que más tardó en darse vuelta que en lo que la bolsa era usada nuevamente como artículo para dar sopapos, al ver esto, decidió volver a decomisar aquella inusual arma y guardarla en su automóvil, claro, con los seguros puestos.

Cuando regresó a su oficina, bajó la bolsa, la puso sobre su escritorio y se dedicó a terminar su labor. Cuenta mi amigo que en esa época él estaba por de más preocupado porque, y entre otras cosas, la temporada navideña se acercaba y como recién casado, pasaba una etapa económica un tanto difícil, a tal grado de pensar en empeñar algunos artículos de su hogar para poder brindarle a su familia la navidad merecían.

Recuerda mi “informante” que al terminar su trabajo miró la bolsa; estaba enmohecida por el tiempo que duró enterrada, completamente desgastada y su belleza había desaparecido, además, las golpizas a la que fue sometida no habían colaborado para mejorar su aspecto. La agarró y la inspeccionó detenidamente, miró en su interior y parecía no contener absolutamente nada, vio algo que parecía un cierre, como un escondite, lo abrió y vio una servilleta hecha bola, sucia y arrugada. Cuando vio lo que la servilleta contenía se sorprendió mucho.

5,550 pesos era lo que, entre billetes de 500, 200 y 50, guardaba dicha servilleta. Mi amigo se preguntó si habría alguna forma de devolver ese dinero, pensó en anunciar el hallazgo en los periódicos, pero después creyó que sería complicado encontrar al verdadero dueño, supuso que se presentarían muchos gandallas reclamando algo que no les pertenecía.
Tras unos días de pensar qué hacer con el dinero, lo dejó a la suerte. Publicó un anuncio donde mencionaba que había encontrado una bolsa de mujer y que la interesada debía dar santo y seña de la forma, el color y del contenido de dicho articulo. Nadie llamó.

Recuerda la persona que me contó esto que se sintió aliviado porque nadie había reclamado el jugoso botín, pero que también se sintió contento de haber hecho lo correcto al tratar de encontrar a su dueña. “Me hubiera gustado que cuando se me perdió, en meses pasados mi cartera, alguien hubiera tratado de devolvérmela”, comenta.

Está de más decirles que esa navidad fue muy especial para la familia de mi amigo porque tuvo el dinero suficiente para regalarles a su esposa y su pequeña hija los regalos que de cualquier otra manera no hubiera podido obsequiarles.

TINTERO AJENO

“¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!”

Groucho Marx. 

miércoles, 1 de junio de 2011

Citas

La vida es justa, nosotros no; otorgamos valor a quien no lo merece y no así a quien lo tiene merecido.
Adalberto Torres.