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lunes, 30 de mayo de 2011

Cuerpo en Huelga


Ocio Urbano
Adalberto Torres González
30 de mayo de 2011

Cuerpo en Huelga

De un tiempo para acá he tratado de ver únicamente lo positivo de las cosas, sin preocuparme el ¿por qué me pasa esto a mí? Creo que si todos hiciéramos este ejercicio, lograríamos inyectar un poco de felicidad en nuestras vidas y evitar el pesimismo.

Hoy no ha sido un buen día para mí, mi cuerpo se ha puesto en huelga y me ha dicho “hoy no circulo y hazle como quieras”. Así lo hice. Me levanté, me bañé y me arreglé para venir a trabajar; tareas comunes que todos los días realizo normalmente, pero hoy me ha costado el triple de trabajo hacerlas; insisto, mi cuerpo no está bien.

He llegado a la oficina y mi presión se encuentra por los suelos. Publico en Twitter los síntomas que presento (presión baja, falta de aire, agotamiento extremo y temblores en las extremidades) seguramente buscando ayuda.

En menos de dos horas he recibido llamadas a mi celular, al radio, mensajes de texto y un tanto más en mensajes directos en diferentes redes sociales. Aquí está el lado positivo de mi malestar; pienso, que aunque me siento fatal, estoy feliz por todas las muestras de cariño que he recibido.

“¿Te llevo a tu casa?”, “¿Necesitas algo?”, “Duerme, con eso se te quita”, y la lista de enunciados positivos o brindándome ayuda continúa, y a pesar que mi cuerpo no está bien, mi alma está intacta, lúcida, perpleja, contenta, satisfecha, pero sobre todo agradecida con todas las muestras de cariño y ayuda que he recibido el día de hoy, justo, cuando mi cuerpo no está bien…

TINTERO AJENO

“No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma”.
Pitágoras de Samos.




lunes, 23 de mayo de 2011

Sabio Atardecer

Ocio Urbano
Adalberto Torres González
23 de mayo de 2011


Sabio Atardecer

Una vieja camioneta se estaciona atrás de mi y de ella baja una familia entera; son el padre, la madre, los compadres de la pareja, otra señora y cuatro niños; éstos últimos emprenden la carrera hacia las olas, buscando averiguar quién llega primero.

Mientras los observo, los niños brincan, juegan y gritan en la orilla del mar, a veces se sumergen en el agua pero sólo en la parte menos profunda y luego salen para seguir la batalla de granadas de arena hechas con sus pequeñas manos. La batalla es intensa y nadie es aliado de nadie; es un “todos contra todos”.

Regreso la mirada a la pareja, que supongo son los padres de los chiquillos, ya se instalaron bajo una pequeña palmera, sus asientos son dos botes de pintura de 20 litros y ambos están disfrutando de una cerveza en lata. Platican, ríen, se abrazan y luego contemplan las enormes olas que se forman en el horizonte. El sol está a punto de marcharse y ellos apenas van llegando.

De entre sus cosas, la mujer saca un recipiente con lo que a la vista parece ser jícama y pepino, le ofrece al marido y ella toma también un poco para sí, después llama a los soldados de arena y agua para que prueben también ellos.

Una vez que terminan su día, la familia se retira del lugar no sin antes haber dejado impecable la zona donde habían pasado tan maravillosa tarde. Yo que estaba sentado a unos cuantos metros de ellos pienso en lo que acabo de presenciar.

1.- No se necesita de mucho para disfrutar lo maravilloso que este mundo puede ofrecer.

2.- La familia es lo más importante para el ser humano.

3.- La conciencia ecológica no distingue estratos sociales; la preocupación debería ser la misma para todos y las acciones llevadas a cabo no sólo por unos cuantos.

4.- Un beso, un atardecer y una palmera pueden ser los elementos de la cita más romántica del mundo.

5.- Los lazos que unen a las personas, ni la fuerza del agua ni lo áspero de la arena, podrán deshacerlos.

6.- Contemplar con asombro la belleza de la naturaleza será siempre una muy buena elección.

7.- Estar solo, sentado en una playa, mirando el horizonte, no significa soledad, significa escucharse a uno mismo.

8.- Los lujos no son la felicidad. Vale más disfrutar lo que se tiene, sin pensar en lo que se podría tener.

9.- Las lágrimas sobre la arena sí hacen huella, que aunque pequeña, plasman un punto y aparte en el libro de arena de la vida.

10.- Cada quien tiene la responsabilidad de escuchar a su corazón, quien no lo haga tiene la mitad de esta vida desperdiciada.


TINTERO AJENO

“Si he terminado mi día siendo leal a mí mismo, sin traicionar mis creencias y mis sentimientos, sin dejar de ser quien soy para quedar bien u obtener resultados... ése para mí ha sido un día de éxito”.
Anónimo.

Twitter: @AdalbertoTorres

lunes, 16 de mayo de 2011

Soldadito Marinero


Ocio Urbano
Adalberto Torres
16 de mayo de 2011

Soldadito Marinero

Voy manejando por las calles de Colima, esquivo uno que otro bache y escalo uno que otro tope; es viernes por la noche y necesito alejar la mente de todo lo relacionado al trabajo. Subo los vidrios y conecto la llave USB a mi estéreo. Mi fin de semana acaba de comenzar.

Examinando carpeta por carpeta en mi USB, selecciono una que por alguna extraña razón dejé de escucharla y creo conveniente darle una oportunidad para que satisfaga mi hambre musical. Es la carpeta marcada como Andrés Calamaro.

Comienza la melodía con el clásico ritmo de cumbia argentina y la voz aguardentosa de Calamaro comienza a decir “Si alguna vez no me vuelven a ver, porque a mi como a todos se me olvida,  algo va a quedar adentro tuyo siempre,  algo que yo te deje alguna vez”. Adelanto la canción porque, aunque es una de mis favoritas, no me da lo que busco en este momento. Hoy me encuentro más exigente que de costumbre.

En seguida comienza  Para no olvidar, la cual dice: “De un tiempo perdido a esta parte esta noche ha venido un recuerdo encontrado para quedarse conmigo”. Tampoco me llena, son canciones que he cantado más de la cuenta, reflexiono en ese momento. Creo que he explotado indiscriminadamente la discografía de Andrés, reflexiono.

Picándole repetidamente al estéreo adelanto las canciones hasta la número 19; Paloma, la dejo seguir porque dice una frase con la que me identifico: “le dije a mi corazón, sin gloria pero sin pena, no cometas el crimen, varón, si no vas a cumplir la condena”.

Ya van tres canciones que entono mientras manejo y la garganta comienza a sentirlo, antes de que termine Paloma me estaciono en una tienda para comprar una cerveza, que para este calor, realmente se antoja. Cuando regreso a mi camioneta me doy cuenta que dejé encendido el estéreo y la canción número 20 ya se ha terminado. Comienza la número 21.

Una batería comienza a sonar en lo que parece una versión en concierto, una guitarra la acompaña con requintos deliciosamente interpretados, una voz desconocida para mí comienza a cantar: “Él camina despacito que las prisas no son buenas, en su brazo dobladita, con cuidado la chaqueta, luego pasa por la calle dónde los chavales juegan, él también quiso ser niño pero le pilló la guerra”. Estoy confundido, no sé quién está cantando, pero esta letra me ha cautivado. Detengo mi marcha.

Trato de averiguar cuál artista es pero no consigo hacerlo, en mi estéreo sólo aparece “Fito…”. Fito Paéz no puede ser, pienso, ésa no es su voz. Regreso la canción y escucho atento la letra:

Él camina despacito que las prisas no son buenas
En su brazo dobladita, con cuidado la chaqueta
Luego pasa por la calle dónde los chavales juegan
Él también quiso ser niño pero le pilló la guerra.

Soldadito marinero conociste a una sirena
de esas que dicen te quiero si ven la cartera llena.
Escogiste a la más guapa y a la menos buena.
Sin saber como ha venido te ha cogido la tormenta

Él quería cruzar los mares y olvidar a su sirena
la verdad, no fue difícil cuando conoció a Mariela
que tenía los ojos verdes y un negocio entre las piernas
hay que ver que puntería, no te arrimas a una buena.

Soldadito marinero conociste a una sirena
de esas que dicen te quiero si ven la cartera llena.
Escogiste a la más guapa y a la menos buena.
Sin saber como ha venido te ha cogido la tormenta.

Después de un invierno malo, una mala primavera
dime por qué estas buscando una lágrima en la arena.

Trago saliva, seco una que otra lágrima que seguramente cayó por el peso de alguna pena guardada en mi corazón, le doy un trago a mi cerveza, enciendo mi camioneta y trato de alejarme del lugar donde minutos antes estuve escuchando la canción. Mi corazón late fuerte, mis manos sudan, la noche ha cambiado de color.

Mientras me pierdo en los empedrados de Colima, tratando inconscientemente de esconderme de la vida, me doy cuenta que mi corazón ha sufrido de más durante mucho tiempo, que pocas melodías lo hacen perder la cordura pero ésta ha logrado desestabilizarlo. ¿Me pregunto por qué? Vuelvo a escuchar la melodía y doy con la respuesta, en dos frases.

Vuelvo a apretar los dientes, no sé si de rabia o para evitar que brote una lágrima más, enfoco mi vista en el camino de piedra y me reprocho el haber escogido a la más guapa y a la menos buena. ¡Ay, Adalberto, hay que ver que puntería, no te arrimas a una buena!


TINTERO AJENO

“La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón”.

Magdalena Martínez.

martes, 10 de mayo de 2011

Ocio Urbano
Adalberto Torres González
9 de mayo de 2011


Sé caminar, correr, nadar, leer, escuchar, llorar, comprender, vivir, agradecer, esperar, querer, dudar, construir, idealizar, cantar, reír, perdonar, cocinar, rezar, lamentar, compartir, caer, sonreír, barrer, analizar, trabajar, coser, jugar, cultivar, temer, dibujar, expresar, componer, respetar, luchar, creer, educar, calcular, limpiar, evaluar, disfrutar, traducir, reflexionar, reclamar, trapear, comprobar, elegir, considerar, controlar, corregir, continuar, dañar, exigir, discutir, encarar, forzar, olvidar, extrañar, ofrecer, abrir, ordenar, escoger, preparar, rechazar, mostrar, suponer, hablar, viajar, usar, preguntar, advertir, escribir, admitir, ganar, estudiar, encontrar, justificar, lamentar, innovar, madrugar, contabilizar, memorizar, acertar, forjar, estar, organizar, pensar, invertir, guiar, bromear, gozar, honrar, celebrar, silbar, interpretar, competir, demostrar, ejercitar, conquistar, dirigir, empacar, adornar, ilusionar, retroceder, maravillar, argumentar, ubicar, zurcir, volar, pedalear, soñar, vencer, amar…

… y todo lo anterior y más, lo sé porque tú me lo enseñaste. Gracias mamá, te amo.

TINTERO AJENO

“Nunca visites panteones,
ni llenes de tumbas flores,
llena de amor corazones...
en vida, hermano, en vida”.

Extraído del poema En vida, hermano, en vida, de Ana María Rabatté y Cervi


Twitter: @AdalbertoTorres

lunes, 2 de mayo de 2011

Futuro incierto

Ocio Urbano
Adalberto Torres González
2 de mayo de 2011


Futuro incierto

Camino por sus calles y me doy cuenta que no reconozco ninguna, trato de preguntar a quien veo pasar pero nadie escucha mi voz, todos caminan sin mirar a los demás, son entes que se concentran sólo en lo que deben recorrer. Detengo mi marcha, pienso, dudo, me aterro. Reanudo mi andar sólo para darme cuenta que la incertidumbre aumenta a cada paso, continúo lentamente.

Reconozco sonidos pero no veo de dónde provienen, disimulo una falsa sonrisa mientras enfrento ese laberinto con lo poco de valor que puedo en este momento usar, el temor se ha apoderado de mi, no puedo fingir ser un guerrero cuando lo que quiero es salir corriendo de este lugar. Aun así, permanezco avanzando.

A pasos temblorosos me doy cuenta que el camino no es tan complicado como lo imaginaba, que las calles, aunque desconocidas, todas tienen nombre y son identificables para quien deba recordarlas en algún momento. Me alivio.

Doy vuelta en una esquina y admiro un paisaje desconocido para mis ojos, es el más bello que he presenciado, el sólo hecho de poder mirarlo es un milagro. Recorro de reojo el lugar y distingo a más personas que al igual que yo, están disfrutando del mismo espectáculo, cada quien a su manera, desde su espacio, a su modo.

Ya no hay vuelta atrás, el sitio que dejé al comenzar mi caminata ha desaparecido, no porque no recuerde cómo llegar a él, sino porque mi corazón quiere seguir hacia delante. El temor que antes sentí se convierte ahora en una gran energía que me motiva a avanzar. Detengo mi marcha nuevamente. Reviso que mi fuerza esté renovada y emprendo nuevamente el viaje hacia lo desconocido.

Tomo lo bello del lugar, lo toco, lo saboreo, lo huelo, lo siento, lo escucho, lo vivo. Disfruto a cada momento de esta nueva experiencia. Me congratulo a mí mismo de haber emprendido tan maravilloso viaje, mientras amarro las agujetas de mis botas. No estoy cansado, puedo caminar por días, meses, años, aunque sé que el viaje no será eterno.

Percibo que en algún momento alguien realizó este mismo viaje, lo sé por las huellas en el camino que viajeros anteriores han hecho, dejo la mía como evidencia que alguna vez pasé por aquí; no es mejor, ni más grande que las demás huellas, sólo diferente. Repentinamente, abro los ojos y compruebo que todo ha sido un sueño y que aquella visión era sólo un imaginario en mi mente, un escenario ficticio que yo creé para darle vuelo a la imaginación y me pregunto si el camino de la vida es exactamente igual a recorrer un sueño, un lunes por la madrugada…

TINTERO AJENO

“El futuro no es un regalo, es una conquista”.

Robert Kennedy